<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-517126033894228115</id><updated>2011-04-21T18:41:04.632-07:00</updated><title type='text'>Narraciones</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://brennarraciones.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/517126033894228115/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brennarraciones.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>brenn</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15545470936824428672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='17' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_1zTtWPJjufw/TDocHYn8NDI/AAAAAAAAAxM/2lTJu6Sg4Ws/S220/brendazombie.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>5</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-517126033894228115.post-7137167246381942574</id><published>2009-04-19T19:28:00.001-07:00</published><updated>2009-04-19T19:28:42.701-07:00</updated><title type='text'>Fragmentos de vida</title><content type='html'>La diferencia entre el día y la noche es el astro que da vida a la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo ocurre entretanto; los hombres han sido quienes crearon su medición, y por ello mismo, se vuelve como el viento que sólo recorre la vida…aunque tal vez sea un atrevimiento compararlo con el aire, ya que el tiempo no tiene fin, y el viento, sin embargo va y viene; el tiempo no lo hace así, él, jamás ha gustado detenerse para esperarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero eso no es lo que me importa realmente, lo que me interesa es la luz que la gente conservaba antes y que se perdió en alguna parte del día, de la noche o quizá —mientras el tiempo decidía dónde—, huyó desesperadamente para que nadie la encontrara.&lt;br /&gt;Y por todo aquello y más que he escrito, prosigo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy una mujer diferente. Entre la locura y la normalidad, me siento en medio de ambas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque no creo que existan tales clasificaciones en cuanto a la mente y el pensamiento… soy diferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco después de nacer, mis padres me llevaron a vivir con mis abuelos. En aquél entonces, su casa me parecía enorme; había un jardincito donde mi abuelo se sentaba conmigo a mirar cómo el sol se colaba por los hoyuelos que se hacían en las hojas de aquel naranjo grande y sombrío…es éste, el recuerdo más delicado y penetrante que hasta ahora alberga mi memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me encantaba observar. Y así, mientras crecía, admiraba a la gente, al amanecer, a la lluvia, y hasta la oscuridad me hacía sonreír complacida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomé cursos de fotografía cuando cumplí quince años y mi padre me llevaba en su Sedan rojo a conocer lugares diferentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día, fuimos juntos a caminar a “El Lago Azul”. Para mí en aquel entonces, me parecía un gran charco de agua estancada con peces de colores y árboles rodeándole. Mi padre decía que no debía menospreciar las cosas pequeñas; las grandes —afirmaba—, suelen encoger aún más que las chicas;&lt;br /&gt;Eso mismo le sucedió a aquel lago pequeño, que, ante mi mirada, tan solo era un charco de lluvia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella mañana de agosto de hace ya algún (por no decir mucho) tiempo, la naturaleza decidió vincularlo al mar. Conservo fotografías inéditas de aquel lago y cómo fue que creció, con tal rapidez que no dejó de sorprenderme. Lamentablemente mientras él se crecía con la grandeza del mar, yo decrecí pocos días después, cuando mi padre, con un suspiro me susurró al oído: “Nos vemos allá arriba, te espero… y te quiero”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volé lejos de casa aquél día soleado de verano. Había pasado un año desde esa ocasión, y mi madre me suplicó que huyera a la vida, de momento no entendí su mensaje, me pareció que huir no era la palabra correcta, tal vez lo que ella quiso decirme era que huyera de la tristeza en busca de la vida y por no causarle más dolor del que ya tenía, huí… y es que cuando la tristeza alberga con mucha fuerza en un corazón pequeño, es necesario escapar de ella….huir, finalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esa manera, el vuelo a las colinas nevadas, me llevó muy lejos de mi hogar. El lugar a donde llegué a vivir era helado en cuestión —por no decir que casi me congelaba los huesos—, tomar chocolate se volvía una obligación… no una opción, pero eso, no me hacía mucho daño, al contrario, lo disfrutaba mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Renté un apartamento con una ventana muy grande para ver el cielo. Compré además un telescopio para admirar el día. Amaba los días soleados de aquél lugar nevado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La nieve, aunque supiera que con el tiempo desaparecería bajo el sol, insistía en caer sobre mi techo...y yo me deleitaba pensando cómo esa pequeña plumita blanca caída del cielo, podía llegar a cubrir la más alta de las montañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto; yo seguí captando rostros, emociones, sueños y montañas con mi cámara. Abrí un estudio fotográfico cerca de mi apartamento, al cual casi nadie acudía. Tal vez era porque las únicas imágenes que me gustaba capturar eran acerca de todo aquello que a la gente, por alguna razón muy suya, le parecía cotidiano, esto, parecía que me interesaba solamente a mí.&lt;br /&gt;Y ya que nadie acudía a mi estudio, decidí que era hora de cerrarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me sostuve por un tiempo con el dinero que por correo me enviaba mi madre cada mes, además de las regalías que mi padre había dejado a mi nombre. Y cada vez que compraban sus relatos me beneficiaba a mí con su deleite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él había sido escritor, y hacía historias con mis fotografías. Yo siempre fui su protagonista preferida. La linda mujer que encontraba y buscaba salidas.&lt;br /&gt;La que capturaba al tiempo en papel, en imágenes y en colores.&lt;br /&gt;Aquella que, con sus ojos, podía ver más allá de la diáfana cortina que todos aquí en la tierra llaman: realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una tarde, con el sol tibio y alumbrante, iba caminado hacia mi auto, que se encontraba al otro lado de la acera. Había que cruzar apresuradamente la calle para llegar al otro extremo, es solo que en medio del pavimento gris, mis negativos cayeron sin avisarme…no pude percibir al autobús que llevaba a la gente a la ciudad, y que venía velozmente hacia mí. Fue eso lo único que perdí de vista en toda mi existencia. Siempre tuve cuidado de observar detenidamente todo… para no olvidar nada de ésta vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando caí al suelo, sentí un calor agonizante subiendo por mis caderas hacia mi cabeza; mis piernas parecían hacerse humo y mis brazos volaron como colibríes azules.&lt;br /&gt;Cuando de pronto, escuché: “aún no, querida, aún no”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuperé mi conciencia en poco tiempo a mi parecer. Sentía mi cuerpo como una roca sólida, agrietada profundamente, como si hubiese caído de muy alto hacia el suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba inmóvil, mas sin embargo mi corazón latía.&lt;br /&gt;Desperté de un sueño oscuro para regresar a una oscuridad que por mucho, parecía real.&lt;br /&gt;Escuchaba pasos apresurados alejándose de mí, y los sonidos metálicos eran repetidos, suaves, pero repetidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi boca permanecía seca como la paja.&lt;br /&gt;Pensé que tal vez había despertado en medio de la noche y que todos estarían dormidos. Deduje entonces que me encontraba en un hospital. El único que había en el pueblo, y obviamente, recordando aquel sueño atroz, la realidad se parecía un tanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Permanecí callada por un rato. Quise meditar qué estaba sucediendo y qué demonios me ocurriría desde entonces. Pero no podía dejar de temer a algo desconocido.&lt;br /&gt;—Señorita Bea, ha regresado. ¡Buenos Días! Hace un día hermoso y debería usted verlo…permítame, le acomodo el suero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, sentí como una aguja delgada y metálica penetraba mi antebrazo. Sentí también el suero recorriendo mis venas lentamente y mi rostro gesticuló un malestar inexplicable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La voz era femenina y delicada, me imaginé a una de aquellas enfermeras bonitas con sonrisa grande.&lt;br /&gt;—Disculpe, enfermera... ¿podría encender la luz?... quiero verla —le pedí apenas.&lt;br /&gt;Aún no comenzaba a preocuparme por cómo estaba yo. Pensé que en efecto, había despertado de madrugada.&lt;br /&gt;— ¡Oh! yo... no había visto el expediente. Espere aquí, ésto no me toca decírselo a usted. Ya vendrá el médico enseguida. Mientras tanto, sienta el sol tibio…le hace falta—. Su voz sonaba preocupada, como si no quisiera enterarse de algo que ya estaba dado por hecho. Sentí cuando las cortinas de mi ventana se abrieron y el sol me calentó la piel.&lt;br /&gt;"Entonces es de día", pensé mientras mis sábanas se calentaban de prisa.&lt;br /&gt;La enfermera no había encendido la luz. ¿Por qué tendría que encender la luz alguien más? Además, era de día, no habría por qué hacerlo.&lt;br /&gt;Intenté abrir mis ojos entonces, y cuando según yo, lo había logrado... ví de nuevo más oscuridad.&lt;br /&gt;— ¡MIS OJOS! ¡MIS OJOS! ¡no puedo ver nada! —Grité, y grité más fuerte cada vez. Mi voz se agudizó en cada grito, nadie venía a ayudarme y yo no podía ver. Estaba en un infierno del cual de pronto sentí, no podría salir jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pasos de más personas se acercaban a mi habitación corriendo y hablando.&lt;br /&gt;— ¡Una dosis de calmantes enseguida! Frym, necesito que la sujetes bien. Está histérica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me sujetaron los brazos y me hicieron tomar dos pastillas amargas. De pronto, mi cuerpo comenzó a sentirse como cayendo suavemente en un vacío silencioso y acogedor pero yo suplicaba a mi conciencia que se quedara conmigo, teníamos que saber lo qué sucedía con mi cuerpo. Por suerte, permaneció allá arriba por un buen tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una voz masculina me saludó a lo lejos y acurrucó sus manos junto a las mías. Eran ásperas y honestas. Jamás podré olvidar aquello que me dijo tan tristemente:&lt;br /&gt;—Señorita Bea, siento ser quién le de tan triste noticia. Debe saber que todo esto es solo un proceso que algunas personas sufren, no es malo del todo. Existen terapias y...&lt;br /&gt;— ¡Maldita sea! Son mis ojos ¿verdad? ¿Qué va a decirme? Por favor...&lt;br /&gt;Aunque no pudiera ver ni un punto blanco, sentí mis lágrimas resbalando sobre mis mejillas.&lt;br /&gt;Un sofocante calor ardía en mis ojos.&lt;br /&gt;—Usted no podrá ver nunca. El golpe que sufrió en aquel accidente dañó la retina de sus ojos severamente y no hay nada que se pueda hacer. Lo siento... yo...&lt;br /&gt;—Ohhhh, ¡nooooo! ¡Estoy ciega! ¡Estoy ciega!&lt;br /&gt;—No es algo que...&lt;br /&gt;— ¡Al diablo! Déjeme sola... quiero estar sola ahora. ¿Va a seguir diciéndome que todo seguirá bien?&lt;br /&gt;Yo no estoy segura de ello... discúlpe yo solo... quiero estar sola por ahora.&lt;br /&gt;— Claro, comprendo. Estaré cerca si lo necesita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oí como la puerta se cerró detrás del hombre y el viento que despidió su cuerpo se acomodó en mis brazos un rato. No podía soportar la idea de vivir sin mis ojos. ¿Qué iba a hacer ahora?&lt;br /&gt;Mis fotografías, mi cielo, mi mar y mis estrellas se habían ido. Se fueron de mí como mi padre se había marchado.&lt;br /&gt;¿Dónde estaba Dios, madre, dónde?&lt;br /&gt;No obstante, de algo estaba sumamente segura: habría que seguir adelante.&lt;br /&gt;Me sorpendió la manera en que todo transcurrió desde entonces, debió ser algo de Dios o quién sabe de dónde, pero no por mucho permanecí en ese catre atada a sueros y medicamentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debido al tiempo tan corto que me queda ahora acortaré lo que sucedió después aquel día.&lt;br /&gt;Porque, les conté que estoy escribiendo mi pequeña historia desde mi asiento derecho, junto a la ventana, en un avión rumbo a Baja California, ¿verdad?.&lt;br /&gt;Seguramente, lo olvidé como muchas otras cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace ya muchos años desde aquel entonces.&lt;br /&gt;Perdí mi vista en un día soleado y con veintiún años recorridos.&lt;br /&gt;Recuerdo, que conocí a una mujer en aquel hospital lúgubre para mi memoria.&lt;br /&gt;Me confesó, aquella tarde, que había intentado jalarse la vida con el gatillo de su arma.&lt;br /&gt;Y lo hubiera logrado si su hijo pequeño no la hubiera descubierto apuntándose a la boca.&lt;br /&gt;—Bea, la oscuridad no está al final del camino—. Aparece, sin darnos cuenta, a la mitad de él. La luz que nos acompañaba desde el principio, se aleja porque nosotros mismos huimos de ella. Muchas veces la gente comienza a existir solamente, siendo que, debería vivir. Y, cuando la gente comienza a vivir, por obligación física, comienza a morir. Pero el alma, Bea, el alma... ¡nunca muere! Eso mismo le pasa a tus ojos; ellos no pueden dejar de ver lo que tú quieres ver. El corazón te manda ahora, puedo asegurarte que no estás acostumbrada a dejarte llevar por él. Eres afortunada, Bea. Nadie puede ver más lejos que tú. Las pequeñas cosas de la vida lo son grandes para ti ahora.&lt;br /&gt;Puedes ver más que la realidad y tu oscuridad es un lienzo que debes convertir en pintura. Matices, figuras y emociones son pintadas por ti ahí, en tu imaginación…Tu lienzo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comencé a hacer de mi vida una pintura: una reliquia.&lt;br /&gt;Justo ahora, a mis setenta años, el mar y la arena me reclaman mi presencia y voy a dárselas.&lt;br /&gt;Me di cuenta que la gente deja de asombrarse por lo cotidiano.&lt;br /&gt;Y que pierden la luz que nació con ella a la mitad de su vida…Habría que recordarles que perder la luz en un día soleado es un milagro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pude quedarme con hoyuelos de luz que mi abuelo y yo solíamos ver hace años y fui feliz. Aunque el amor de un hombre no me visitó jamás, yo estaba enamorada de la vida, y de cómo, me había dado tanto.&lt;br /&gt;Dejo de escribirles, porque tan rápido he llegado, les diré que caminaré por la arena con los pies descalzos, sintiendo la calidez del sol.&lt;br /&gt;De aquella esfera dorada que en este día acompañará mis rezos.&lt;br /&gt;Les diré que voy a ser el lago que se une con el mar y se crece con rapidez, y de pronto, estaré allá arriba buscando a mi padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejaré mis negativos enterrados en la arena, si lo desean, pueden encontrarlos.&lt;br /&gt;Les recuerdo que el tiempo es solo un acompañante que nos sigue a todas partes.&lt;br /&gt;Ni tú ni yo sabemos de dónde vino y a dónde va.&lt;br /&gt;Tan solo nos deja saber lo suficiente, lo necesario.&lt;br /&gt;Y es por ello, que nos da un pedacito de su ser, un instante: la vida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/517126033894228115-7137167246381942574?l=brennarraciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brennarraciones.blogspot.com/feeds/7137167246381942574/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=517126033894228115&amp;postID=7137167246381942574&amp;isPopup=true' title='8 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/517126033894228115/posts/default/7137167246381942574'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/517126033894228115/posts/default/7137167246381942574'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brennarraciones.blogspot.com/2009/04/fragmentos-de-vida.html' title='Fragmentos de vida'/><author><name>brenn</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15545470936824428672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='17' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_1zTtWPJjufw/TDocHYn8NDI/AAAAAAAAAxM/2lTJu6Sg4Ws/S220/brendazombie.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-517126033894228115.post-6328565277564433285</id><published>2009-03-25T22:27:00.000-07:00</published><updated>2009-03-25T22:28:08.946-07:00</updated><title type='text'>Negative&amp;Gone</title><content type='html'>A veces le pregunto al tiempo ¿cuál es el precio por vivir?&lt;br /&gt;Si somos péndulos en su techo, inertes criaturas balancéando los pies en un vaivén agitado.&lt;br /&gt;Si solo, tan solo somos, enormes ciudades rodeadas de muros. Con el sentimiento de jamás poder salir.&lt;br /&gt;¿Qué nos queda?&lt;br /&gt;Eliminarnos uno a uno, sin saber si al cerrar los ojos, el cielo es un cielo verdadero.&lt;br /&gt;Ser sonámbulos con excusas en el sueño, sintiéndo y no pensando.&lt;br /&gt;¿Qué nos queda?&lt;br /&gt;Si sólo somos espirales cayendo sin fin.&lt;br /&gt;En la decadencia de los buenos tiempos.&lt;br /&gt;Somos voces con eco prolongado.&lt;br /&gt;En el hondo hoyo en el que solo nosotros podemos salir.&lt;br /&gt;Somos palabras sin escribir, que necesitan una historia para acomodarse y un escritor para plasmarlas.&lt;br /&gt;En una existencia que necesita ser revivida.&lt;br /&gt;¿Qué queda si solo somos historia que nadie recuerda?&lt;br /&gt;En la conciencia que nos remuerde el qué no hacer, malo o bueno, por automático somos gente.&lt;br /&gt;Si somos como fotografías, ¿Qué nos queda? &lt;br /&gt;El tiempo da esperanza, ¿no?&lt;br /&gt;Porque hay más tiempo que vida.&lt;br /&gt;Ese es el precio por vivir.&lt;br /&gt;Revivir la esperanza. Que por muy perdida, siempre está.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/517126033894228115-6328565277564433285?l=brennarraciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brennarraciones.blogspot.com/feeds/6328565277564433285/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=517126033894228115&amp;postID=6328565277564433285&amp;isPopup=true' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/517126033894228115/posts/default/6328565277564433285'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/517126033894228115/posts/default/6328565277564433285'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brennarraciones.blogspot.com/2009/03/negative.html' title='Negative&amp;Gone'/><author><name>brenn</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15545470936824428672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='17' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_1zTtWPJjufw/TDocHYn8NDI/AAAAAAAAAxM/2lTJu6Sg4Ws/S220/brendazombie.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-517126033894228115.post-50713563013558595</id><published>2009-03-25T22:22:00.000-07:00</published><updated>2009-03-25T22:23:00.900-07:00</updated><title type='text'>Alguna noche de Enero</title><content type='html'>Estaba yo pensando en no sé que cosa mientras fumaba mi último cigarrillo. Ese que, al abrir la cajetilla por primera vez, se voltea al lado contrario de los demás. Normalmente no me atrevo a fumar ese cigarrillo "especial", pero la ocasión me lo gritaba.&lt;br /&gt;La gente pasaba y volvía a pasar en frente de mí, con sus gestos monótonos y sus maletines colgados de la mano derecha. Alguno entre ellos era zurdo, era diferente.&lt;br /&gt;Muchas ocasiones la gente "diferente" no se ve entre tanto tráfico, pero de su existencia jamás dudo. En apariencia son similares a todos, pero muy dentro, de hecho muy dentro, no son como todos.&lt;br /&gt;Por esa razón fumaba mi último cigarrillo. Me di cuenta, por la mañana de hoy, que era diferente a todos.&lt;br /&gt;Eso no me importaba mucho la verdad, sino hasta que tomé mi camión regreso a casa y descubrí que yo tenía un objetivo esa mañana.&lt;br /&gt;Mis nervios crecían cada vez que tocaba mi bolsillo delantero. No podía creer, aún, que todo aquello  me estuviese pasando a mí.&lt;br /&gt;Siempre fui una simple muchacha. Iba a la escuela como todos los demás chicos, corría para alcanzar el autobús que llevaba a todos a clases temprano, comía papitas con chile en mi hora de comida, era rebelde con mis padres porque no me dejaban teñirme mi cabello de morado. Siempre me pregunté cómo pude haber lucido de esa manera, así que no tardé más de un año en teñirme las puntas de morado. Me encantaban. Las presumía en todos lados y, aunque todos me miraran como alien, mi cabello morado brillaba en el sol.&lt;br /&gt;No tardaron mis padres en reprenderme, pero eso solo ocurrió sino hasta unos seis meses de mi hazaña.&lt;br /&gt;Mi rebeldía crecía cada vez más y con ella mi paranoia.&lt;br /&gt;Usaba gafas negras para esconderme de un hijo de puta que me seguía todos los días cuando iba a clases.&lt;br /&gt;Siempre me esperaba fuera de mi salón para seguirme a todas partes. Al principio, no lo tomé mucho en cuenta, pero después comenzé a temerle.&lt;br /&gt;Fumar se hizo uno de mis vicios preferidos, después uno de los más dependientes.&lt;br /&gt;Los demás, solo eran meros caprichos.&lt;br /&gt;Miraba pornografía con mi novio y nos masturbabamos juntos. Imitábamos todo lo que veíamos en los rodajes y a veces, hacíamos los nuestros. Pero el hombre de cabello negro y vestimenta también negra, jamás me dejaba de seguir.&lt;br /&gt;Si estaba en la cama teniendo sexo con mi novio, él estaba fuera del cuarto esperándome, siempre esperándome.&lt;br /&gt;No me molestaba el hecho de que nos mirara embarrándonos y quemándonos con aceite ardiente el cuerpo o que nos vigilara mientras nos cortábamos el cuerpo para sentir el orgasmo más placentero que jamás hubieramos tenido; lo que me molestaba en serio, era que cuando le seguía yo a él, huyera casi desvaneciéndose frente a mí.&lt;br /&gt;Nunca hice ningún plan para atraparlo, rodearlo... acorralarlo.&lt;br /&gt;Siempre dejé que me viera hacer lo que no dejaba que los demás miraran.&lt;br /&gt;Cuando cumplí veintiún años de edad, comenzé a trabajar en un trabajo de medio tiempo. Odiaba estar atentiendo a hombres en un bar de mala muerte, pero las necesidades eran múltiples. Los cigarrillos no caminaban hacía mí, y yo necesitaba más nicotina.&lt;br /&gt;Me sorprende que jamás haya usado cristales o que nunca me haya picado los brazos. La verdad, temía que el hombre de negro desapareciera. Me contaban que las cosas cambiaban drásticamente cuando uno se ponía "high" con cualquier droga.&lt;br /&gt;Eso sí, alguna vez fumé marihuana. Y no me gustó del tanto, me quedé sentada junto a mi diario y llorando muy fuerte. Prefería, desde ese entonces, fumar solo nicotina y beber mucho té de limón. Mis amigos decían que era una ridícula diciendo estúpideces, esas que solo dicen los locos, y sólo consumiera nicotina. Pero jamás les conté de aquel hombre de traje y status elegante.&lt;br /&gt;Dejé la escuela por unos años, y seguí trabajando en aquel bar barato con aroma a sexo. Mis familia se mudó de país y me quedé sola. No me molestaba en lo absoluto, muchas de esas noches solitarias solía hacer fiestas en mi departamento y me emborrachaba con mis amigos. Despertaba con algún muchacho que no conocía sino hasta que el sol me calaba en los párpados.&lt;br /&gt;Y ellos huían, por supuesto.&lt;br /&gt;Pero eso no es lo que me hacía completamente diferente a todos.&lt;br /&gt;Lo que hacía que me escurriera el miedo por las piernas era aquel hombre de negro.&lt;br /&gt;Últimamente, se acercaba más a mí.&lt;br /&gt;Ya no fuera de las habitaciones, ahora se paraba junto a mí.&lt;br /&gt;Una noche lúgubre y con lluvia, se me ocurrió preguntarle quién demonios era él.&lt;br /&gt;Nunca le había visto a los ojos, mucho menos le había dirigido una palabra.&lt;br /&gt;-Y bien, ahora que estoy sobria y estamos solos, quiero preguntarte... ¿quién eres tú y qué haces siguiéndome a todas partes?-. Me limité a verlo de reojo a través de mis pestañas alargadas y bajé la mirada de inmediato. No hubo respuesta, sus ojos estaban cristalizados y amarillentos, su boca estaba reseca y su piel era morena.&lt;br /&gt;Por primera vez le presté atención a sus manos, eran grandes y fuertes... lo podían todo. Sin respuesta, grité.&lt;br /&gt;-¡Lárgate de aquí! ¡Ya te soporté hace mucho! Si no me dices quien eres, te juro imbécil, que yo sola te mato-. Al decir eso tembló mi cuerpo entero. Sus ojos voltearon a verme, sus labios formaron un semi-círculo que no pintaban alegría, sino mas bien malicia. Me asusté muchísimo y le quemé el lado derecho de la cara con mi cigarrillo encendido.&lt;br /&gt;Me tomó del brazo y me arrastró con fuerza a una esquina en mi cocina. Hacía mucho calor para ese momento. La noche estaba negra, ya no era azul. Eso no era nada bueno, a mi experiencia, significaba que eran, por lo menos, las dos treinta de la mañana. Nadie iba a escucharme si gritaba, nadie iba a ayudarme con ese hombre porque nadie más lo veía. Estaba yo contra él. Solos. Estábamos solos.&lt;br /&gt;Cuando me aventó fuertemente a aquella esquina, la pared se abolló ligeramente.&lt;br /&gt;Mi corazón estaba saliéndose por mis pulmones y mi mente estaba pensando en cosas horrendas. Iba a violarme, iba a obligarme a hacer todo tipo de cosas asquerosas, iba a parecer mi padre.&lt;br /&gt;Creo que eso no se los conté antes, pero ahora tiene relevancia. A mi padre le encantaba que le chupara su centro. Decía que eso me hacía mujer.&lt;br /&gt;Y le creí. Además de estúpida soy crédula.&lt;br /&gt;Si creía que Papa Noel existía, ¿por qué no en aquello?.&lt;br /&gt;En fin, yo temía que ese hombre de trae me trajera de nuevo aquellas pesadillas que ya había superado.&lt;br /&gt;Afortunadamente, no sucedió así. El hombre sólo me tomo del rostro y me hizo prometer que mataría a una mujer con vida dentro y que vistiera con vestido corto. Me dijo, además, que lo haría a la mañana siguiente y que yo sabría que mujer era la exacta. Que no había pierde. Era la única que se merecía morir. Desconozco si yo también era la indicada para matar. Pero de alguna manera así lo creí.&lt;br /&gt;Mis ojos parecían grandes ventanas llens de horror y asombro, y le prometí que así sería. No hacen falta preguntas, ni yo misma las puedo hacer ni responder. De repente, comencé a llorar y me cubrí los ojos con mis manos. El hombre de negro desapareció, como lo esperaba yo. Suerte para mí que me dejara viva porque sus ojos estaban llenos de odio y de miedo. Se parecía a mí un poco.&lt;br /&gt;Me quedé dormida y soñé repetidas veces con lo que había sucedido.&lt;br /&gt;Le prometí. Le prometí. Soy crédula pero no mentirosa.&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, sin un gramo de comida, salí con mi chaqueta de cuero negra y enfundé el arma que guardaba mi padre en su cajón de calzoncillos. Yo se la había robado cuando tenía diecinueve.&lt;br /&gt;La mañana (hoy) estaba fría y humeda. El cielo estaba despejado y el sol le sonreía todo mundo. La gente estaba apurada y corría por todos lugares.&lt;br /&gt;Los coches hacían mucho ruido y soltaban humo por su parte trasera. Me sentía desesperada y me aterraba tocar el metal frío debajo de mi bolsillo.&lt;br /&gt;Estaba duro y me tentaba a huir. Pero yo le había prometido que terminaría con todo y así sería.&lt;br /&gt;Cuando estaba fumando mi último cigarrillo, el "especial", el de la suerte; una mujer menuda con un gran estómago y vestido hasta las rodillas cruzó frente mío y me llevó la mirada hacía mi bolsillo.&lt;br /&gt;¿Era ella?. Era ella.&lt;br /&gt;En lo absoluto. Además, se parecía a mi madre. Y ella se merece estar a kilómetros debajo de la tierra por ser cómplice de mi padre. Nunca me quitó el pito de mi padre de encima. Solo lloraba y eso no ayudaba mucho.&lt;br /&gt;Sabía que aquellas persecusiones del hombre de negro no eran en vano.&lt;br /&gt;De alguna manera me cuidaba. Aunque él tampoco me haya limpiado la boca después de que mi padre terminara su "trabajo".&lt;br /&gt;Odié  mi vida en ese instante.  Odié a esa mujer, tanto como el hombre de negro lo  hacía.&lt;br /&gt;Y en un parpadeo, sin detenerme, desenfundé mi arma y apunté al estómago de la mujer obesa.&lt;br /&gt;¡Pum, pum! Dos tiros bien fuertes.&lt;br /&gt;Profundos. Mortales.&lt;br /&gt;Cayó de frente y todos empezaron a gritar.&lt;br /&gt;La gente corría más de prisa y nadie se fijaba en mí.&lt;br /&gt;Hice bien al esconderme detrás de esa farmacia. Nadie la visitaba. Estaba casi en quiebra.&lt;br /&gt;La mujer murió. Lo supe porque cuando se terminó mi cigarrillo "especial" un paramédico hizo una seña que indicaba que no había signos. Una manta blanca la cubrió y así descubrí que fumar el cigarrillo de la suerte en verdad da suerte.&lt;br /&gt;Me sentía diferente para ese entonces, me sentía poderosa pero sin nada.&lt;br /&gt;Caminé despacio hacía la calle con sol y grité.&lt;br /&gt;Había terminado con la mujer y su hijo. Pero el hombre de negro aún no estaba feliz.&lt;br /&gt;Cuando estaba en la mitad de la calle desierta y con sol, apareció de nuevo con una furia indescriptible en sus ojos.&lt;br /&gt;Una bala me atravesó el riñón y me caí al pavimento llena de mi sangre.&lt;br /&gt;Caí al suelo y ví como todos se paraban alrededor de mí.&lt;br /&gt;Muchos decían que ya estaba muerta desde antes y otros, crédulos como yo, decían que no era verdad, que yo estaba a punto de morir. Pero no antes.&lt;br /&gt;El caso es que no supe como dió esa bala a mi costado derecho, pero aquel hombre de negro, me mostró lo diferente que podía ser la vida cuando uno tiene valor de enfrentar sus propios miedos.&lt;br /&gt;Me hizo entender que la única manera de acabar con los miedos es tirándoles una bala.&lt;br /&gt;Yo temía de la vida.&lt;br /&gt;Tal vez solo estaba loca. Tal vez solo confundida.&lt;br /&gt;Pero aquella mujer, ahora que la veo desde aquí abajo, se parecía mucho a mí...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de todo, creo que siempre sí usé cristales.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/517126033894228115-50713563013558595?l=brennarraciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brennarraciones.blogspot.com/feeds/50713563013558595/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=517126033894228115&amp;postID=50713563013558595&amp;isPopup=true' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/517126033894228115/posts/default/50713563013558595'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/517126033894228115/posts/default/50713563013558595'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brennarraciones.blogspot.com/2009/03/alguna-noche-de-enero.html' title='Alguna noche de Enero'/><author><name>brenn</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15545470936824428672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='17' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_1zTtWPJjufw/TDocHYn8NDI/AAAAAAAAAxM/2lTJu6Sg4Ws/S220/brendazombie.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-517126033894228115.post-4241067542074954786</id><published>2009-03-25T22:20:00.000-07:00</published><updated>2009-03-29T12:21:28.826-07:00</updated><title type='text'>Historia sin título I</title><content type='html'>El humo del cigarrillo que sostenía en su mano derecha envolvía su cabellera castaña como la niebla de Septiembre en las mañanas. Tomó unas cuantas monedas de su bolsillo y las dejó sobre la mesa del viejo restaurant en Thunder Bay. Solía sentarse en la mesa de una esquina, la misma esquina de siempre, la que le daba seguridad que nadie estuviera espiándola por detrás. Salió de aquel edificio con aire apresurado, aquella mañana iría a visitar a su madre que hacía dos semanas le había enviado una carta donde le suplicaba su visita. Le parecía extraño que su madre la extrañara tanto, pero el temor de descubrir que no era así era aún más extraño. La mañana sonaba tranquila, pero el sol no estaba ni tan arriba, ni tan abajo en el cielo, lo que hacía que el clima estuviera templado para caminar regreso a casa. El tiempo la apresuraba a caminar a paso rápido, tenía que empacar su ropa para el largo viaje a su antigüa casa. Su madre la estaría esperando con un recién pay de manzana. O al menos, es lo que a Bea le gustaba imaginar. Recordaba todas aquellas tardes que tomaba té con pay de manzana, recién hecho, acompañada de sus muñecas de porcelana y muñecos de felpa sentados a su alrededor. Recordó como le encantaba columpiarse de aquella tabla que colgaba de dos cuerdas bien atadas al árbol de roble que tenía en su patio trasero. Su padre le decía, casi siempre, que no era necesario ir a un parque de atracciones para hacer de un columpio parecer una montaña rusa. Un poco de empujones y fuerza, era todo. Eso y menos bastaba para salir disparada hacia el cielo claro y despejado. A Bea, todo aquello, le parecía tan lejano cada vez que pasaba los días en Thunder Bay. Aunque desde lejos, pareciera un pequeño pueblo y sin ningún peligro. No era del todo así. A veces, las personas perdían la cabeza pese a lo joven que eran. Y nadie tenía una respuesta en concreto, muchos de ellos se justificaban diciendo que había algo en el agua. Tan solo eso, no más no menos. Bea llevaba mas de un año viviendo en Thunder Bay, y le parecía un lugar tranquilo para vivir, aún y las leyendas que se mezclaban entre el aire, no le parecía tan ajetreado vivir ahí que en las grandes ciudades de Nueva York donde a veces, todo parecía un gran laberinto. Bea era una sencilla mujer que se dedicaba a trabajar desde su hogar. Tenía un pequeño consultorio donde atendía a personas histéricas que creen que su salida era soltar del gatillo en la cochera de su casa u muchas otras que creen que son los antiguos faraones de Egipto en una época desenfrenada. Llevaba una vida completamente normal, ausente de sorpresas, excepto la inesperada llegada de lluvias, de vez en cuando. Y esque en Abril, como lo era cotidianamente, el sol siempre bronceaba los hombros de los habitantes de Thunder Bay y dejaba ligeras manchas en el rostro de los niños que solían salir a comprar helados después de clases. Ese día comenzó a llover a mediodía, una sorpresa después de todo. Era justo pensar que ese día no sería ordinario a cualquier otro, no por mucho, no por poco. Llevaba pantalones cortos y suspiró por haber elegido bien aquella mañana, de haber vestido esos jeans acampanados que tanto le gustaban, habría terminado con ellos empapados. Lo malo de todo aquello era que había dejado su cabellera sin sujetarla, así que, su ondulado cabello estaría hecho un desastre en cuestión de minutos.&lt;br /&gt;Mas sin embargo; eso no importaba mucho en ese momento. Lo que más le preocupaba era llegar temprano a casa para empacar lo necesario y partir en el próximo vuelo a Murillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran las doce en punto del mediodía y Bea se encontraba en el avión rumbo a Murillo.&lt;br /&gt;Sus audífonos resonaban con su música de Delihia, una de sus canciones favoritas y que le recordaba, en cada letra y en cada silencio, lo brillante que era el sol cuando se le deseaba ver con ojos de esperanza, porque, de otra manera solo se podrían ver las nubes cubriéndolo en absoluto.&lt;br /&gt;El clima le parecía adecuado para un viaje largo. Tenía su novela favorita en su mano derecha, separándo la página en la que se había quedado dormida la noche anterior y, por supuesto, tenía sus pastillas para dormir en su bolso.&lt;br /&gt;Usar fármacos para poder dormir, era una de las múltiples manías que Bea tenía en su repertorio.&lt;br /&gt;Eso, en ocasiones, no la dejaba vivir plenamente.&lt;br /&gt;Muchos piensan, todos en su mayoría, que los psicólogos no tienen ni un solo problema. Piensan, erróneamente, que no sufren de ningún trastorno o que no son, mucho menos, los más dementes paranoicos traga calmantes. Bea no estaba de acuerdo con aquellos prejuicios, de otra manera, ¿qué hacía ella tomando calmantes para dormir y qué hacía, entonces, visitando a su vieja profesora que le ayudaba a no sentirse sola?&lt;br /&gt;Está claro que Bea nunca se casó. Nunca se enamoró de algún chico en secundaria y nunca dió su primer beso llena de entusiasmo. Mas bien, Bea se hizo novia de Kyl , un joven de preparatoria muy talentoso en realidad. El chico, en cuestión, era un artista innato. Su poesía era por poco, igual que Baudelaire. Y a Bea le encantaba tener poesía en prosa escrita en sus libretas.&lt;br /&gt;Aunque ella supiera que no lo amaba realmente, ya le tenía un gran afecto y lo complacía en la cama.&lt;br /&gt;El final de ambos fue desastroso si así se toma a primera vista. Una tarde de invierno, ya muchos años atrás, en vísperas navideñas, una bala que no tenía un blanco fijo le perforó a Kyl uno de sus pulmones haciendo que se ahogara con su propia sangre. Lo que más le pesaba a Bea era el sentimiento de impotencia que se había apoderado de ella desde aquel entonces.&lt;br /&gt;Pero a Bea le gustaba decir que su amado sólo se había ido de viaje a Venecia para traerle la más fina poesía inspirada ahí. Y así seguiría esperando en la soledad de su almohada, por algún tiempo más. Solo hasta que Kyl regresara a devolverle su vida. Misma que se había llevado con él aquella tarde de invierno.&lt;br /&gt;Sin embargo; en lo más profundo de su psique, sabe que ese fue el motivo por el cual estudió psicología.&lt;br /&gt;Le habría gustado entender los motivos. Cualquier motivo habría sido bueno, pero la vida no tiene motivos. Solo objetivos.&lt;br /&gt;Y a Bea, le había costado años entenderlo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/517126033894228115-4241067542074954786?l=brennarraciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brennarraciones.blogspot.com/feeds/4241067542074954786/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=517126033894228115&amp;postID=4241067542074954786&amp;isPopup=true' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/517126033894228115/posts/default/4241067542074954786'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/517126033894228115/posts/default/4241067542074954786'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brennarraciones.blogspot.com/2009/03/historia-sin-titulo-i.html' title='Historia sin título I'/><author><name>brenn</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15545470936824428672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='17' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_1zTtWPJjufw/TDocHYn8NDI/AAAAAAAAAxM/2lTJu6Sg4Ws/S220/brendazombie.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-517126033894228115.post-3884693757019208674</id><published>2009-03-25T22:18:00.000-07:00</published><updated>2009-03-25T22:19:58.350-07:00</updated><title type='text'>Historia sin título II</title><content type='html'>Su madre, Sue, la estaría esperando con su bata de dormir puesta y una taza de café bien cargada, sentada en su sobreacogedora cama y&lt;br /&gt;destruyéndolo todo con la mirada de mujer aterrada que solía tener, casi siempre.&lt;br /&gt;Sería una  noche larga y pesada. Y la arrugada sonrisa de Sue lo anunciaba por completo.&lt;br /&gt;Dió un sorbo a su taza de café negro, y se maldijo a sí misma.&lt;br /&gt;"Diablos, Sue. ¿Porqué la obligaste a venir?". Ya es tarde, se advirtió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bea había llegado antes de lo que esperaba al aeropuerto de Murillo y el manto  obscuro de la noche la empababa de torpes&lt;br /&gt;pensamientos, aquellos que acompañó con un cigarrillo de menta.&lt;br /&gt;Los mentolados eran sus favoritos. A veces, fumaba algún otro sabor, chocolate tal vez. Pero por ningún motivo, fumaba los que sólo&lt;br /&gt;tienen aroma a tacabo.&lt;br /&gt;Hizo seña al primer taxi que apareció desde  la negrura y lo abordó con desdén.&lt;br /&gt;El hombre que conducía el auto le frunció la mirada con gesto de haberla recordado de alguna parte en su cabeza.&lt;br /&gt;¿Quién diría lo contrario? Bea era una mujer bien parecida y fácil de recordar, sobre todo por sus grandes ojos negros y esa ondulada&lt;br /&gt;cabellera que le hacía contraste con ellos.&lt;br /&gt;-¿Hacia dónde señorita?- Gruñó el hombre entre dientes.&lt;br /&gt;- Quinta Avenida, por favor-.&lt;br /&gt;El taxista arrastraba las palabras, así que Bea no dudó ni un segundo en pensar que seguramente venía del sur.&lt;br /&gt;Allá, las personas no suelen hablar tan rápido. Al contrario, parece como si tuvieran la lengua adormilada. Y de tal manera, el taxista&lt;br /&gt;comenzò a cuestionarla.&lt;br /&gt;- Eemm, y bien. ¿Porque no viene usted acompañada, señorita? Ya es tarde, y, usted sabe... los peligros abundan por este pueblo.&lt;br /&gt;¿Ha oìdo usted las noticias en la radio?- La voz del hombre sonó apagada, como si no quisiera que alguien de afuera lo escuchara.&lt;br /&gt;El taxista usaba una chaqueta color azul marino y su cabello estaba muy alborotado, parecía un loco sin correas y muy seguramente, no habìa&lt;br /&gt;tomado su medicamento. Su barriga alcanzaba el volante y parecía, grotescamente, que iba a explotar.&lt;br /&gt;Sus ojos seguían a Bea por el retrovisor, y figuraba una sonrisa opaca y con pocos dientes.&lt;br /&gt;- No pensé que fuera este pueblo tan peligroso. De otra manera, hubiera traido mi arma para distraerme un poco.&lt;br /&gt;¡Oiga! Es por allá, ¿qué hace? dése la vuelta aquí-.&lt;br /&gt;Al conductor le había parecido bien tomar un atajo, sobre todo para ahorrar gasolina. Últimamente la gente prefería caminar que&lt;br /&gt;tomar un aventón. La gente ya era muy desconfiada con los taxistas y los vehículos de dos ruedas eran la solución para llegar a tiempo.&lt;br /&gt;Después de todo, Murillo no era tan grande para necesitar un auto propio o ajeno.&lt;br /&gt;-Disculpe-dijo con aspereza, -¿la conozco de alguna parte?-.&lt;br /&gt;-No lo creo en absoluto, hace mucho que me fui de aquí. Podría decirse que jamás he venido a este pueblo. ¿Porqué lo pregunta?- Bea&lt;br /&gt;sintió una gélida gota de sudor sobre su nuca, parecía como si la hubiesen descubierto en el  mapa de alguna manera.&lt;br /&gt;-Pues no, por nada en concreto. Es solo que su rostro me pareció muy familiar. Me recordó a una compañera que tuve en mi escuela,&lt;br /&gt;hace mucho, no se preocupe. A veces recuerdo muy mal las cosas y a las personas. Y-y-y- ¡Ya llegamos!- el auto frenó con fuerza y Bea&lt;br /&gt;casi se separa de su asiento. Por poco, su nariz toca el cristal que tenía enfrente.&lt;br /&gt;- Ouch, tenga cuidado. ¡casi me golpeó la cabeza!. ¿Cuánto le debo?- preguntó indignada.&lt;br /&gt;La mancha amarillenta que tenía en su mano se hacía cada  vez mas grande debido al cigarro.&lt;br /&gt;Le dió un billete de cincuenta y le regaló el cambio.&lt;br /&gt;- No creo ser su compañera de escuela, señor. Yo me fui hace mucho de aquí. Ni siquiera conocí a nadie. Que tenga una buena noche y&lt;br /&gt;gracias-. Bea finalizó la conversación cerrando la puerta con determinación y se envolvió en otra nube de humo de su recién cigarrillo&lt;br /&gt;encendido.&lt;br /&gt;Últimamente gastaba mas dinero en cajetillas de cigarros mentolados que en comida.&lt;br /&gt;Había intentado dejar ese vicio año tras año, pero como todo el mundo dice: "He dejado el cigarro como cien veces".&lt;br /&gt;Y Bea coincidía con esa frase.&lt;br /&gt;Tocó la puerta dos veces y nadié contestó. Pensó que su madre estaría atragantándose con café en su recámara y acertó.&lt;br /&gt;Sencillamente, solo entró a su antiguo hogar secándose los zapatos llenos de lodo en el tapete con colores brillantes.&lt;br /&gt;"Bienvenido" rezaba.&lt;br /&gt;Y todo colapsó allá arriba en su mente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/517126033894228115-3884693757019208674?l=brennarraciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brennarraciones.blogspot.com/feeds/3884693757019208674/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=517126033894228115&amp;postID=3884693757019208674&amp;isPopup=true' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/517126033894228115/posts/default/3884693757019208674'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/517126033894228115/posts/default/3884693757019208674'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brennarraciones.blogspot.com/2009/03/historia-sin-titulo-ii.html' title='Historia sin título II'/><author><name>brenn</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15545470936824428672</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='17' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_1zTtWPJjufw/TDocHYn8NDI/AAAAAAAAAxM/2lTJu6Sg4Ws/S220/brendazombie.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
